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vendimia
Para Castillo Perelada la 2010 ha sido una cosecha considerada Excelente en todos los aspectos cualitativos, mientras que en lo que respecta a la cantidad, ha sido una cosecha con un 10% menos de producción que el año anterior.
2010, una cosecha excelente en Castillo Perelada

El invierno fue suave y con una buena pluviometría, de 128 l/m2 entre los meses de noviembre y febrero. Hay que remarcar también que durante 2010 hubieron muchos días de tramontana a lo largo de todo el año.

El día 8 de marzo cayó una inusual nevada que, en cualquier caso, no resultó perjudicial para las plantas, que aún no habían brotado, y aportó una cantidad positiva de agua al subsuelo de las fincas (30 l/m2).

La brotación y floración se produjeron entre siete y diez días más tarde que el año anterior. En cuanto al cuajado, el frío de algunos días y la fuerte tramontana afectaron sobre todo a las variedades Merlot, Garnatxa Negra y Garnatxa Blanca, reduciendo entre un 30 y un 40% la producción de estas variedades pero manteniendo intacta su calidad.

La no excesiva humedad de los meses de mayo, junio y julio (73%) y la alta frecuencia de la tramontana, conjuntamente con el buen trabajo en viticultura, propiciaron que no apareciesen enfermedades criptogámicas en la cepa y que se mantuviese un perfecto estado sanitario de la uva durante todo el ciclo vegetativo. La maduración fue lenta y homogénea en casi todas las variedades gracias también a que el verano no fue especialmente caluroso y a que las noches fueron bastante frescas.

La vendimia comenzó el 23 de agosto con la variedad Chardonnay (cinco días más tarde que el año anterior) y acabó el 8 de octubre con la variedad Monastrell (9 días más tarde que el año anterior). En total, la recolección de la uva duró 47 días. Sólo hubo que parar un día debido a la lluvia, permitiendo una cosecha tranquila y escalonada en todas las variedades.

En lo que respecta a la producción, ésta ha sido un 10% inferior a la del año anterior, con una media de 4.500 Kg/ha en las cinco fincas de Castillo Perelada.

En la elaboración de los vinos blancos, el buen estado sanitario de la uva y la temperatura controlada a 14-16ºC ha permitido que las fermentaciones hayan sido bastante lentas pero muy constantes, sin problemas de paradas de fermentación ni de azúcares residuales. Hay que destacar la buena acidez que han tenido los vinos (3,7-3,9 g/l H2SO4), dando pH bastante bajos y buen contenido en ácido málico (1,8-2,5 g/l). Han predominado los aromas varietales más que los fermentativos en todas las variedades blancas.

El grado ha sido 12-12,5% vol de media: unos vinos equilibrados, aromáticos, frescos, expresivos y con buena personalidad varietal.

En lo que respecta a la elaboración de vinos tintos, las graduaciones han sido de 14-14,6% vol, con una muy buena acidez total (3,6-4,0 g/l H2SO4), buen contenido de ácido málico (1,9-2,3 g/l) y buena concentración polifenólica (DO280 70-80), ideal para un buen envejecimiento y un magnífico potencial de guarda.

Gracias a los taninos maduros y redondos de las uvas, se han podido hacer maceraciones largas en casi todas las variedades (22-30 días), dando como resultado unos tintos equilibrados, estructurados, con mucho color (antocianos), frescos en nariz y en boca, y con un buen potencial aromático.